Recursos Humanos

Síntomas para detectar una plantilla estresada

Podemos notar que el estrés natural e inevitable en cualquier trabajo se ha vuelto excesivo y, por tanto, disfuncional, básicamente porque se trabaja peor (de manera continuada) y hay un ambiente generalizado de agobio y tensión, manifestado en lo verbal y lo no verbal.

Esta sería la síntesis de partida para detectar que el equipo está significativamente estresado, es decir, que percibe que las demandas que se le hacen exceden (demasiado) a sus recursos, aseguran desde la plataforma de bienestar emocional y apoyo psicológico para individuos y organizaciones ifeel.

El problema es que a veces esta situación queda camuflada -hasta que se comete un fallo muy grave y se pincha la burbuja.

Es decir, puede haber un estrés elevado pero insidioso, enmascarado.  En ocasiones esta sutileza se debe a que la plantilla es muy potente, muy resiliente y se adapta (en términos coloquiales, “va tirando”) sin dar muestras inequívocas de su desgaste.

A veces, el problema está en la cultura empresarial de la compañía: no está permitido quejarse, la debilidad está mal vista, expresar que se tiene demasiado trabajo puede poner en riesgo la continuidad en el puesto, lo que se premia es la capacidad de superación y la resistencia…

O a veces es el propio responsable el que está en negación (no quiere o no sabe leer las señales) o bien está tan estresado él mismo que no puede detectar -ni, por tanto, empatizar con, o corregir- el estrés del equipo al que tiene que liderar.

Es decir, se están produciendo grietas en el liderazgo y el equipo está entrando en una fase no de muy-alto-rendimiento sino de sálvese quien pueda, hagamos lo que podamos hasta que el cuerpo aguante, aseguran desde ifeel, plataforma que vela por el bienestar emocional de los trabajadores.

Lo conveniente es prevenir que estas situaciones se produzcan o, que si se producen, vayan más allá de un pico y se conviertan en un estado continuado de la plantilla.

No obstante, cuando la prevención ha fallado, podemos empezar a pisar el freno si prestamos atención a ciertos signos observables en el equipo.

Estos son los consejos de los psicólogos de ifeel. Atentos a estos síntomas dentro de nuestra plantilla:

  1. El rendimiento baja en cantidad o calidad: se cometen más errores o se mantiene más o menos la calidad pero no los plazos. Se exige más pero se produce menos. Hay menos primor en la realización de tareas y se puede relacionar ese descenso con el aumento del volumen o complejidad de esas tareas. Aumentan los olvidos, las distracciones y los descuidos porque la atención es limitada y, cuando se satura, empieza a fallar.
  2. El clima emocional de la empresa se deteriora: más allá de que haya prisas o cierto barullo, que en los equipos que funcionan bien se puede consideran como “vidilla”, hay un mal ambiente generalizado, abundan los momentos de tensión, se hacen comentarios cortantes que antes no eran tan frecuentes.
  3. Muestras no verbales como resoplidos, caras largas, gestos bruscos (un golpe en una mesa, un portazo más fuerte que otro…).
  4. Empiezan a producirse quejas verbales: no llegamos, no me da la vida, siempre vamos con el tiempo justo o con el agua al cuello, esto lo teníamos que haber pensado antes, no nos estamos planificando bien…
  5. Descuido personal: aspecto deteriorado o ligeramente más descuidado. Gesto preocupado, tenso o ausente. La actitud es de entretenerse poco en charlas o distracciones que no tienen que ver con la tarea, permitirse pocos descansos, ir siempre con prisa (pero no una prisa de agilidad, sino una prisa de agobio). Mal humor.
  6. Desciende la implicación interpersonal (bien por desmotivación o bien para reservar energía para la tarea estricta). No hay charlas de pasillo o café, evito conectar la cámara durante las videoconferencias (no quiero que se me vea, estoy de mal humor, tengo mal aspecto o bien estoy haciendo algo a la vez y no quiero que se note), realizo varias tareas a la vez cuando debería focalizar mi atención solo en una y, por tanto, me cuesta más trabajo enterarme de las instrucciones que se dan.
  7. Hay una percepción como de equilibrio precario o “pisar fina capa de hielo”. Es la sensación de ir tirando pero de milagro, ir cumpliendo el expediente pero estar siempre en el límite, como si la capa de hielo no acabara de romperse pero crujiera. Esto puede experimentarlo cada persona de manera individual pero también se percibe en la dinámica grupal porque la comunicación se vuelve más áspera o más ineficiente, hay mal ambiente o hay una sensación no tanto de eficacia (¡cuánto estamos trabajando, qué productivos estamos!) como de agobio, de ruido, de desorden.
  8. Hay (al menos) una baja médica por depresión, ansiedad o estrés. Se trata de tres etiquetas clínicas independientes pero, a su vez, íntimamente relacionadas entre sí: la ansiedad es lo que sentimos cuando estamos estresados, y si estamos estresados nuestro estado de ánimo y nuestra autoestima tienden a deteriorarse incluso aunque la tarea nos haya motivado mucho hasta ahora. Una baja médica por uno de estos problemas puede ser un hecho puntual o puede ser un síntoma de una disfunción generalizada en el equipo. Por eso hay que tomar nota de cada una de estas cosas.

Como decíamos, existen factores que dificultan o impiden que los responsables de recursos humanos y otros roles directivos detecten indicadores de estrés en la plantilla que tienen a su cargo.

Además de las habilidades interpersonales imprescindibles para ello, que se pueden entrenar, es importante contar con una adecuada formación sobre las causas y los efectos del estrés en el centro de trabajo.

Este es el primer paso antes de implementar medidas eficientes para prevenirlo y contenerlo.

Ifeel cuenta con un programa de bienestar emocional para empresas orientado, precisamente, a acompañar a los responsables de los equipos sobre la mejor manera de contrarrestar estresores e identificar señales de saturación psicológica en los trabajadores.

Gracias a este programa, los managers y directivos pueden disponer de un estudio sobre el verdadero clima emocional de la empresa, accediendo a información útil sobre los principales factores de riesgo para la salud psicológica presentes en sus trabajadores.

Manejar datos reales a partir de una observación profesionalizada de la situación de la plantilla es imprescindible para diseñar una estrategia preventiva y paliativa.

Además, el equipo puede beneficiarse de un servicio de apoyo psicológico, personalizado, cómodo y confidencial.

Este servicio está estructurado en diferentes niveles según las necesidades percibidas por cada trabajador/a, incluyendo la opción de iniciar una terapia psicológica continuada y de forma segura a través de nuestra plataforma para abordar cualquier tema que le preocupe de manera totalmente confidencial y anónima.

Desatender estas situaciones acaba repercutiendo en el bienestar psicológico de la plantilla y, por tanto en la productividad y el rendimiento de toda la compañía. ¿Le ponemos solución?

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